¿Por qué en pocos años el jamón ibérico tendrá un precio prohibitivo?

Cerdos ibéricos bajo una encina

Aunque algunos expertos vaticinan un incremento sostenido y fuerte del precio del jamón ibérico de bellota debido a una demanda internacional creciente y a la imposibilidad de producir más cantidad, desde hace unos cuantos años viene fraguándose otra causa mucho más poderosa: la peste porcina africana (PPA).

España sufrió esta epidemia entre el 1960 y el 1995. ¡35 años! La infección llegó de África en 1957, vía Portugal. Como no hay vacuna y es un virus muy agresivo y resistente, cuando una explotación se ve afectada hay que sacrificar a todos los animales y realizar controles exhaustivos en las granjas vecinas. Por suerte no se transmite a las personas.

En 2007 se detectó en Georgia, la antigua ex-república soviética, y desde entonces ha ido extendiéndose hasta llegar a Polonia y Bélgica, donde han encontrado jabalíes con esta enfermedad.

España es el segundo productor de carne porcina de la UE y está claro que la llegada de la PPA sería terrible. Especialmente grave es el caso del cerdo ibérico criado en la dehesa, el que nos da el jamón de bellota, porque es el que está más en contacto con los jabalíes, que son los principales transmisores de la enfermedad ahora mismo.

Si la epidemia llega a los encinares andaluces, extremeños y salmantinos, las autoridades no tendrán más remedio que prohibir el pasto de los animales en buena parte de las dehesas. Y se acabó el jamón de bellota por un tiempo.

¿Qué se puede hacer para solucionar esta crisis?

Lo primero es invertir más en investigación y conseguir sintetizar una vacuna efectiva lo antes posible. Precisamente, el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid es donde más se ha estudiado esta enfermedad, que según la Agencia EFE ya tiene 6.000 focos activos en todo el mundo.

También es necesario coordinar todos los ministerios y consejerías con responsabilidades en el control de animales y alimentos. Más concretamente, es vital garantizar que los restos de animales sacrificados en las zonas afectadas no se utilizan en la elaboración de piensos. Y también es fundamental controlar el movimiento de las poblaciones de jabalíes. Dinamarca, por ejemplo, va a construir una valla para evitar que entren desde Alemania.

Y por último, si veis un cerdo con la cola o las puntas de las orejas rojas, avisad corriendo a las autoridades locales, porque suele ser unos de los síntomas más visibles. Ah, y luego comprad jamón de bellota y que os quiten lo bailao.

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