Umami: el sabor de lo inclasificablemente delicioso, como el pata negra

Más de uno se habrá quedado en blanco ante el reto de explicar a un desconocedor del jamón ibérico a qué sabe o a qué otro producto se podría comparar. Si pidieran a un ciudadano de a pie que describiera su sabor, siguiendo su experiencia gustativa, lo más seguro es que hiciera referencia al ligero toque salado, a carne curada y a frutos secos. Y se quedaría corto, sería vago e incompleto. En esta explicación se perderían matices de difícil definición y a los que no se está especialmente acostumbrado. Porque, ¿a qué sabe realmente el pata negra? ¿Qué lo hace tan gustoso y duradero en el paladar?

De toda la vida se había enseñado en la escuela que los cuatro sabores eran dulce, salado, ácido y amargo. Sin embargo, a principios del siglo XX el científico nipón Kikunae Ikeda identificó un nuevo concepto al que denominó umami (literalmente, «sabor delicioso» en japonés). Este nuevo sabor, inclasificable como ninguno de los otros cuatro reconocidos, se encuentra íntimamente relacionado con la presencia de determinados aminoácidos en los alimentos: el ácido glutámico y el ribonucleico. La combinación de ambos en alimentos y recetas contribuye además a potenciar el sabor de los ingredientes que las componen. El umami se encuentra en alimentos como el alga kombu, el tomate, los champiñones, el parmesano, las anchoas en salazón o la carne curada.

Foto de Kikunae Ikeda Imagen del corte de jamón pata negra

Kikunae Ikeda (foto de la Wikipedia) resumió en una palabra el sabor de un jamón de bellota.

Teorías moleculares aparte, el nombrado «quinto sabor» se caracteriza por prolongar el regusto agradable y producir salivación. Vendría a ser algo tan abstracto y sensorial como la impresión de lo exquisito, la percepción de lo sabroso, una potenciación del buen gusto, más que un sabor en sí mismo. El jamón pata negra ha tenido el privilegio de ser uno de los alimentos catalogados como umami y, de esta forma, ha pasado a formar parte del Olimpo de los sabores. La hipótesis de Ikeda, ratificada por estudios posteriores, daría una explicación aceptable, científicamente hablando, al poco convencional sabor del rey de la gastronomía española.

Quizás todo tenga su demostración científica y sea cuestión de pura química, pero los que no somos expertos en química molecular y vivimos en la ignorancia conceptual, confiaremos en la verdad de nuestras papilas gustativas, conservaremos la magia de la degustación del jamón ibérico de bellota y experimentaremos lo inexplicable de su sabor inclasificablemente delicioso.

Descubre el umami en los jamones ibéricos y serranos de Ibergour.com

Infiltración anómala de grasa en jamones ibéricos

Por: Miquel Nieto Gallardo

Una de las características del jamón ibérico es la grasa infiltrada en la carne (grasa intramuscular). Esta grasa es especialmente sabrosa, aromática y saludable cuando el cerdo se ha alimentado con hierbas y bellotas en el campo.

Los cerdos de raza Duroc y los cerdos ibéricos cruzados con Duroc dan una carne muy veteada, pero esto no significa que tengan más grasa intramuscular que un ibérico puro, sino que la grasa se estructura de esta manera. Es decir, que se concentra en estas líneas que atraviesan el músculo. En los ibéricos puros, en cambio, hay menos vetas porque la grasa está mucho más repartida entre la carne. Es decir, que a simple vista no se aprecia la cantidad de grasa que hay.

No es normal una infiltración masiva de grasa como la que se aprecia en la foto que nos hizo llegar un cliente, ni en cerdos puros ni en cruzados con Duroc. Por suerte no tenemos más que un caso cada 2 años aproximadamente. Suele deberse a transtornos metabólicos, generalmente de origen genético. Es decir, que el organismo del animal no funciona de forma adecuada y genera mucha más grasa que músculo.

Como es evidente, no siempre es posible detectar el problema durante la vida del animal, pero no hay que tener ningún miedo porque la ingesta de un jamón como este no es peligrosa para la salud. De todas formas no suelen ser demasiado gustosos, así que recomendamos solicitar la devolución en la tienda donde se compró.

Jamón ibérico con infiltración masiva de grasa

Tonifica tus músculos con una paletilla de bellota

Nuestro amigo Nacho Rubio, fantástico actor e incansable alpinista, explica con todo lujo de detalles cómo ponerse en forma con la ayuda de una paletilla. Lo cuenta en inglés, pero hay subtítulos en español (activando CC). La paletilla es una Cerdos Extremeños Bellota de Ibergour, cómo no.

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6 Razones por las que el Jamón Pata Negra de Bellota Aumenta el Apetito

Lonchas de jamón

No es habitual que un cliente te explique por qué compra jamón de bellota. Todos damos por hecho que es, sencillamente, porque el pata negra está buenísimo. Pero son ya varios los que nos han comentado que compran jamón porque es de lo poco que les apetece comer y además les ayuda a despertar el hambre.

Para la mayoría de nosotros la glotonería es un problema, pero hay quien necesita estimular el apetito porque su inapetencia les provoca carencias nutricionales importantes. Algunos tratamientos médicos, como la quimioterapia para curar el cáncer, provocan náuseas y falta de hambre. También el estrés, el déficit de algunos minerales y desórdenes digestivos varios se asocian a la desgana. Incluso parece haber gente con una sensación de saciedad permanente que les hace aborrecer la comida.

Así pues, hemos creído que sería interesante averiguar las razones por las que el jamón ibérico, y especialmente el de bellota, resulta tan apetecible incluso en condiciones adversas. He aquí las conclusiones:

Por qué el jamón de bellota aumenta el apetito

  1. Está muy rico y es saludable
    Lo primero que te recomiendan para estimular el apetito es que comas lo que más te guste. Es decir, con lo que más disfrutes. Si por prescripción médica tienes que evitar los productos grasos, retira la grasa y come sólo la parte magra. Los jamones ibéricos puros (pata negra), como el jamón Cinco Jotas, suelen ser más grasos que los cruzados, pero la diferencia es mínima. En cambio el nivel del saludable ácido oleico acostumbra a estar por encima de los cruzados. Nuestra recomendación: el puro.
  2. Se asocia a buenos recuerdos
    El jamón de bellota, en la mayor parte de nuestros hogares, sólo se comía en las grandes celebraciones: cenas de Nochebuena y Nochevieja, bodas, bautizos, comuniones… El recuerdo de estos buenos momentos disfrutando de un jamón en la mejor compañía consigue abrir el apetito.
  3. Su olor es suave y agradable
    A diferencia de otros alimentos, como por ejemplo los quesos o el marisco, el aroma del jamón es muy sutil. Los olores fuertes pueden generar rechazo en algunos casos, y por eso se desaconsejan en estos casos. Así pues, es mejor consumirlo a temperatura ambiente, no calentado, para evitar que el olor sea más fuerte.
    El jamón serrano, si tiene un mínimo de año y medio de curación, también libera agradables aromas tostados. Pero por debajo de los 12 meses todavía huele un poco a carne fresca y no resulta tan apetecible.
  4. No notas que te llene porque no tiene fibra
    La fibra, presente sobre todo en vegetales (1,5% en la lechuga) y cereales (2,2% en el arroz integral), es esencial para una dieta equilibrada, pero llena mucho (produce gases) y es difícil de digerir.
  5. Ayuda a regular la digestión por su alto contenido de zinc
    Este mineral es necesario, entre otras muchas cosas, para regular la digestión y evitar la pérdida del apetito. Se encuentra principalmente en alimentos ricos en proteínas, como la carne de cerdo, y algunos mariscos.
  6. Se prepara muy rápidamente
    La inapetencia, unida a la falta de tiempo, lleva a algunos a saltarse el desayuno, la comida o la cena. Con el jamón no hay excusas: abres el frigorífico, sacas un sobre de jamón loncheado y para adentro. También es ideal para comer entre horas, ya que permite repartir la ingesta y reducir la cantidad en las comidas principales (hay quien no puede con un plato muy lleno).

Existen otros remedios naturales para que a uno le entre hambre, como las infusiones de menta, anís o regaliz. También hay medicinas y drogas, como las derivadas del cannabis (marihuana y hachís), que actúan directamente sobre los receptores cerebrales que activan el apetito. Pero está claro que tan rico como el jamón ibérico de bellota no se ha inventado nada hasta la fecha.

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Principales referencias consultadas para elaborar el artículo:
Recomendaciones dietéticas-nutricionales en oncologia (Hospital Clínic de Barcelona)
Cómo aumentar el apetito (wikiHow)
Tablas de composición nutricional de los alimentos (Dietas.net)
Zinc deficiency (Wikipedia)
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Jamón en América

Jamones deshuesados a la venta en Nueva York, EEUUNo es nada fácil encontrar jamón serrano en Nueva York, y mucho menos jamón ibérico de bellota.

Aunque cada vez hay más tiendas y supermercados gourmet, muy pocos incluyen en su catálogo jamones españoles. El prosciutto italiano, en sus diversas elaboraciones y calidades, gana por goleada.

En el Grand Central Market, ubicado encima de la mítica estación de ferrocarriles, pudimos encontrar un solo jamón serrano, a unos 35 €/Kg (loncheado, impuestos no incluidos, foto superior).

En las tiendas gourmet Dean & Deluca también había jamón de bellota de la marca Fermín, a unos 230 €/Kg (loncheado, impuestos no incluidos, foto inferior). Más o menos el doble de lo que vendría a costar en España.

Puede que la comida sana y los productos mediterráneos estén de moda en los Estados Unidos, pero de momento la penetración de nuestras marcas es bastante discreta.

Algo parecido sucede con los vinos, aceites de oliva, vinagres, quesos y conservas, aunque son mucho más fáciles de encontrar.

La introducción de productos derivados del cerdo es muy complicada en América. Embutidos Fermín tardó 9 años en conseguirlo. Esto explica la poca variedad y los altos precios, que le restan competitividad respecto a la competencia.

Arte y jamón

Hace un tiempo se polemizó acerca de si la gastronomía era arte y, por lo tanto, los cocineros artistas. Fue a raíz de la invitación de Ferran Adrià al Documenta 12, la prestigiosa feria alemana de arte contemporáneo. Manuel Vázquez Montalbán la veía fuera de los museos, por ser demasiado efímera.

Hay quien dice que se está confundiendo arte con creatividad. La creatividad no tiene por qué ser arte, y viceversa. Un retrato pintado por encargo y que no tiene originalidad alguna no parece muy creativo, pero lo seguimos considerando arte.

En el mundo del jamón, también hay quien dice que el espectáculo de los grandes cortadores es puro arte, sobre todo cuando el que empuña el cuchillo se llama Florencio Sanchidrián, Nico Jiménez, o Pepe Alba. También los hay que se inspiran en el producto insignia de la gastronomía española para hacer sus creaciones, como el artista extremeño Manuel Mata.

Escultura de Manuel Mata con pata de jamónPepe Alba y Manuel Mata junto a un hueso de jamón hecho escultura (foto de Hoy.es)

Pezuña sí, pezuña no

A nosotros nunca se nos había ocurrido, pero parece ser que a mucha gente le molesta ver la pezuña del jamón. De hecho, algunos fabricantes venden jamones con la pezuña amputada, lo cual presenta la ventaja adicional de abultar menos (algo especialmente deseado para los expatriados que se llevan el jamón en la maleta cuando regresan al extranjero).

Algunos clientes nos mandan fotos de los jamones. Unas veces para demostrarnos que la pieza en cuestión tiene demasiada grasa. Otras, para preguntarnos cómo seguir cortando llegados a cierto punto. La cuestión es que a menudo apreciamos que han cubierto la pezuña con un paño o con papel de aluminio. El novamás es el kit de Catalina Ferrer (Garriguella, Girona) que os mostramos a continuación: capuchón y mantel con bordado.

Capuchón para la pezuña del jamón

Capuchón para pezuña de jamón

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Detalle en el mantel para cubrir el jamón

Los consumidores pueden estar tranquilos porque no encontrarán restos orgánicos entre los dedos de la pezuña. La pezuña se limpia cuidadosamente tras el despiece, como el resto del jamón, y se vuelve a lavar una vez sacada la pieza de la sal.

Además es una valiosa fuente de información acerca de la raza y el régimen de engorde que ha seguido el animal. Las pezuñas finas y estrechas suelen ser de cerdos ibéricos puros, mientras que las más gruesas son de cerdos cruzados. Si son negras, casi seguro que se trata de un pata negra. Cuando la uña no tiene deformaciones ni es muy larga es porque probablemente el cochino campó a sus anchas durante la montanera, en la dehesa.

En cualquier caso, invitamos a quien lea este artículo a opinar sobre el tema. ¿Os gusta ver la pieza entera con pezuña, o preferís ocultarla de alguna forma?

¿Qué significa «Reserva» cuando hablamos de jamón?

El término Reserva tiene dos acepciones cuando hablamos de jamón, ya sea pata negra o serrano. La principal y más común es que posee una larga maduración en bodega. El Real Decreto 474/2014 regula la utilización de este término, pero en realidad no es garantía de calidad (como antiguamente pasaba con la denominación Pata Negra), puesto que permite su uso con la única condición de que la curación supere los 12 meses (Reserva) o 15 meses (Gran Reserva). De todas formas, no son pocos los jamones de gama alta que llevan el Reserva en su nombre: Jamón Joselito Gran Reserva, Jamón Maldonado Reserva Alba Quercus, Jamón El Coto de Galán Gran Reserva).

El uso de los apelativos Jamón Ibérico y Jamón de Bellota, por contra, sí que está mucho más controlado y sólo pueden utilizarse, respectivamente, cuando el cerdo es de raza ibérica (o cruzado) y cuando ha sido alimentado con bellotas en la dehesa.

Pero en el sector del jamón también nos referimos a Reserva como la partida de jamones y paletillas que un vendedor encarga al productor con meses o años de antelación.

Estas reservas ayudan a los ganaderos y fabricantes a planificar las añadas y a financiarse, mientras que los comerciantes no sólo se aseguran las existencias, sino que pueden seleccionar las piezas y controlar su evolución durante todo el proceso de curación.

Nuria, de IberGour, en las bodegas de Cinco Jotas en Jabugo

Foto 1: Visita del personal de IberGour a su reserva de Cinco Jotas en Jabugo

Nuria, de IberGour, revisando la reserva de paletas 5 Jotas en las bodegas de Jabugo

Foto 2: Paletillas Cinco Jotas de la reserva de IberGour, en las bodegas jabugueñas

Bodegas Cinco Jotas, Jabugo

Foto 3: Unas etiquetas identifican las reservas de cada comercio en la bodega

Normalmente, el comercio -IberGour, por ejemplo- reserva los jamones cuando estos ya tienen un año más o menos. A partir de entonces empieza a pagarlos mensualmente. Es decir, que no se pagan de golpe, sino a lo largo de unos dos años.

Este sistema tiene un gran inconveniente: es difícil prever con 2 o 3 años de antelación las caídas de la demanda debido a las crisis económicas o a la evolución de la competencia. Así pues, una tienda o un restaurante se puede encontrar con una partida de jamones que ha venido pagando durante varios años y que finalmente no puede vender.