El jamón ibérico, lo mejor de Alimentaria 2018

Pasaron por Alimentaria 150.000 visitantes y las empresas participantes llegaron a 4.500. Miles de productos repartidos en un recinto de más de 100.000 m². Cifras de pre-crisis.

Ninguno de los grandes productores de jamón pata negra faltó. Joselito en la zona Premium, com es habitual, y el resto repartidos en stands propios o de las Denominaciones de Origen correspondientes.

Se nota un fuerte impulso en la promoción de la carne fresca de cerdo ibérico. Es un producto cada vez más apreciado por los restauradores y un gran negocio para el fabricante, porque le permite recuperar parte de su inversión unos meses antes (en lugar de destinar la carne a hacer embutidos, que tardan entre 6 y 12 meses en curarse, la venden al momento).

La novedad más interesante ha sido el innovador confeti de chorizo y jamón de Martínez Somalo. Le vemos un gran potencial como condimento, por ejemplo en ensaladas y platos con productos poco sabrosos como el tofu. Realzan el sabor de la comida y le aportan mucha proteína. Además no tiene conservantes, colorantes ni otros aditivos. Solo jamón y embutidos de calidad deshidratados.

Tarros con confeti de jamón y chorizo

Este año la innovación jamonera se ha quedado aquí. A ver si para la nueva edición vemos cosas más interesantes. Hay terreno para explorar en todos los ámbitos: raza, alimentación, curación, formato…

Por ejemplo, en Japón y parte de Asia la raza de cerdo identificada como de más calidad es la Kurobuta. ¿Por qué no producir Jamón de Kurobuta para entrar en segmentos altos en Japón, Corea y Australia que todavía no conozcan el ibérico o no puedan permitírselo?

En cuanto a la curación, me ha parecido superinteresante la experiencia de Victor Churchill con la pared de sal del Himalaya, que sirve para purificar el aire y regular la humedad en las salas de secado de carne. Lástima que para probarlo haya que irse hasta Sydney…